Cultura

El Museo Franz Mayer se expande

unoEn su 30 aniversario, el Museo Franz Mayer dará un vuelco a su manera de exhibir artes decorativas en el país. Inaugurado para albergar los más de 10 mil objetos de entre los  siglos XVI y XIX que reunió el coleccionista que le da nombre, el espacio modificará su guión museográfico para poner en diálogo las antigüedades que conserva y el diseño contemporáneo, tanto de manufactura nacional como internacional.

Las antiguas salas que alojaron la colección de arte europeo son remodeladas de manera integral para ser ocupadas como escaparates en los que ahora también se exhibirán piezas de diseño actual. La modificación forma parte de un intento por atraer público más joven y está planteada como una actualización que llega en el marco de las celebraciones por las tres décadas del Franz Mayer.

Héctor Rivero Borell, director del museo que abrió sus puertas el 15 de julio de 1986, explica que las piezas de diseño que se exhibirán, procederán de colecciones privadas y donaciones que aún están en proceso. “Cuando nos planteamos la idea de ampliar nuestros públicos nos dimos cuenta de que el museo no era tan visitado por el público joven, las colecciones resultaban más atractivas para el público mayor, a los jóvenes quizás les daba flojera o encontraban poco interesante el museo”, dice.

El replanteamiento no es nuevo, el recinto poco a poco fue encontrando esa vocación. Rivero dice que la exposición que detonó una aproximación real con el diseño fue la dedicada al finlandés Tapio Wirkkala, en 2002. Desde entonces las muestras temporales estuvieron dedicadas en gran parte a esa disciplina. El nuevo rumbo ha llevado al museo incluso a cambiar su apellido: “Originalmente era de Artes decorativas en México; ahora es de Artes decorativas y diseño”.

La apertura de las nuevas salas podría ocurrir en julio próximo, aunque el director se ha cuidado de no dar una fecha exacta para su funcionamiento. El hecho es que este año quedarán habilitadas. Los trabajos forman parte de un plan integral que debió interrumpirse debido a un periodo de precariedad financiera. En 2014 fue posible volver a plantear el proyecto gracias a un recurso de seis millones de pesos que fue “etiquetado” desde la Cámara de Diputados.

El festejo por los 30 años incluye una expansión más del recinto. En el edificio del siglo XVI que en 1582 se convirtió en el Hospital de los Desamparados ha sido habilitado un espacio de más de 350 metros cuadrados para albergar el Centro de Estudios de arte popular Ruth D. Lechuga, que también quedará a disposición de investigadores.

“Tratamos de ganarle espacio al espacio, se decidió ubicar este espacio en un lugar donde la altura nos permitió meter un mezzanine, un piso extra; así duplicamos el área y daremos cabida a todo el acervo, será un almacén en donde todos van a poder consultar la base de datos.”

Consolidado

El Franz Mayer nació de la vocación coleccionista del alemán que le da nombre. También filántropo, Franz Mayer-Traumann Altschul nació en Mannheim; llegó a nuestro país en 1905 y en 1933 se naturalizó mexicano. Creó el museo para heredar su colección de más de diez mil objetos al pueblo de México. En 1975 se integró la primera generación de patronos, que, junto con fiduciarios del Banco de México, echaron a andar el espacio.

Mayer ya no vería el lugar en funcionamiento. El espacio fue inaugurado 11 años después de su muerte. Rivero recuerda que, cuando abrió sus puertas, los diferentes museos del país  no rebasaban cien mil visitantes anuales. El Franz Mayer surgió con el reto de alcanzar esa cifra en pocos años y lo logró después de un lustro. Después el reto fue llegar a los 200 mil visitantes; en la última década su público ha oscilado en torno a esa cifra.

Además de una decena de exposiciones temporales enmarcadas en el aniversario, este año el espacio está estrenando presidente de su patronato. La responsabilidad ha recaído en Rogerio Casas-Alatriste. El siguiente paso tras la inauguración de las nuevas salas será acoplar la zona del claustro —donde antes estuvieron las oficinas ahora ubicadas en el sótano del estacionamiento— para exhibir la colección de arte europeo, pero ese, dice Rivero Borell, “es un proyecto a más largo plazo”.

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