Cine

El arte detrás de El Complot Mongol

Hacer una película va más allá del trabajo de los actores o de la mirada del cineasta, se requiere del trabajo del director artístico, de diseñadores gráficos, pintores y carpinteros que recrean el ambiente para la ficción que el creador al mando desea contar, pero que al concluir el rodaje muchos de estos elementos terminan siendo basura.

Por eso Juan Carlos Castillo, director de arte de El Complot Mongol, dirigida por Sebastián de Amo, abrió un showroom para exponer los artículos que usó en la ambientación de esta cinta contextualizada en los años 60 en medio de una intriga nacional. Hay mucho esfuerzo detrás de cada película y nos gustaría llevar con todo el cariño el trabajo que se ve en pantalla a las casas del público, señaló Castillo.

En la exposición se destacan tres elementos: el primero está compuesto por todo lo que parece de época y se reinventa actualmente; el segundo abarca artículos originales de esos años y finalmente las cosas que creó para el largometraje.

En cada sala se encuentran la combinación de los elementos, en la primera, por ejemplo, se aprecian tres cuadros, en el más grande aparece una mujer oriental desnuda como figura central, fumando una pipa y de fondo un dragón chino se mueve a lo largo de la obra. Estas piezas fueron usadas en el fumadero de opio de la historia.

En este mismo lugar hay un estante con varios teléfonos de la época, mezclados con cámaras antiguas y lámparas de distintos estilos.

En otro salón destaca el cuadro de Rosendo del Valle, el villano de la historia que es interpretado por Eugenio Derbez, pero a los lados se ve también a un hombre y una mujer que encierran el concepto político y de poder de la época. Estos dos cuadros fueron adquiridos por Castillo hace dos años en laLagunilla.

Los encontramos antes de iniciar la filmación de esta historia, los adquirí porque llamaron mi atención y hasta ahora vieron la luz. Así como estos, tengo cosas que viven para la afición en stand by hasta que les llega la oportunidad de figurar, relató.

Las pinturas ambientan lo que parece ser la sala de un hogar común, éstos, la cómoda, el sillón y la alfombra verde, en la que destaca una mancha de sangre porque es en ésta donde uno de los personajes sufre un desenlace fatal. También en este espacio se encuentra la pieza favorita de Juan Carlos.

Amo el cuadro enmarcado de ‘Visita Acapulco’ porque siempre está de fondo en las escenas de seducción de los personajes de Filiberto García (Damián Alcázar) y Martita (Bárbara Mori). Se aprecia a través de la venta del departamento en donde se desarrolla la historia. De ahí nace el sueño de García de llevar a Acapulco a su amada, afirmó el director artístico.

En el salón más grande están todos los carteles chinos que se hicieron para la cinta, los diferentes floreros, cuadros de flores y espejos sobre las paredes verdes que resaltan el estilo oriental. En medio un enorme Buda recibe al público.

Castillo considera que este lugar cuenta con la textura de toda la película. Los letreros sirvieron para recrear el barrio chino con representaciones comerciales, sin simular el callejón de Dolores, sólo trataron de hacer las tiendas que estaban alrededor de la zona de La Alameda en aquella época para obtener un estilo más oriental y exótico.

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