Irene Azuela rechaza glorificación de la mujer

Para Irene Azuela existen mujeres que luchan por su trabajo y familia en todo el mundo, a las que vale la pena aplaudirles, pero destacó que no se debe reconocer el esfuerzo de las personas sólo por ser mujer, porque sería una lucha de género y glorificación innecesaria.

La actriz forma parte del elenco de la serie Un extraño enemigo, su personaje es Elena, una periodista aguerrida, sin miedo a tratar temas de política y capaz de todo por defender su opinión.

Aclaró que a pesar de que su personaje estaba definido desde el guion, lo enriqueció con pláticas que tuvo con el director: Me pareció importante hacer énfasis en la profesión de esta mujer, porque le apasiona, le gusta opinar y hablar de la vida política del país, pero también quiere un equilibrio emocional, como una familia estable, por eso intenté dejar claro que no vivía para ser una amante.

En la serie comparte créditos con Antonio de la Vega y Hernán del Riego, quienes tuvieron que caracterizarse para dar vida a Luis Echeverría y Gustavo Díaz Ordaz respectivamente. El primero tuvo que raparse y subir ocho kilos para tener un rostro regordete.

Fue complejo, porque antes no había tenido una caracterización de este tipo. Entré con todo y les dije, ‘si me tienes que cortar la cabeza, hazlo’. Todo esto me ayudó a entrar al personaje, porque no me veía como Luis Echeverría, comentó De la Vega, quien pasaba hasta 105 minutos para lograr la transformación.

También tuvo una preparación mental, para mostrar el lado humano del político, leyó libros y vio videos para entender mejor sus razones, idiosincrasia, su formación y convicciones, pero sobre todo aprender sus gestos y movimientos.

Algo similar pasó Hernán, quien tuvo que probarse varias prótesis dentales, hasta encontrar la adecuada que lograra asemejar su rostro al del expresidente de México.

Los tres histriones coincidieron en que el reto fue mantener la fuerza en la historia que se contaba, porque al ser una interpretación de lo que pasó en el movimiento estudiantil, se perdería en el contexto.

“Es más difícil hacer programas de época, por la ambientación, porque es difícil encontrar testigos que den razón de lo que pasó, y sobre todo como el 2 de octubre que estuvo lleno de situaciones no claras, afirmó Del Riego.

El reto fue mantener un tono que humanizara a los personajes. Que el espectador viera una junta en Palacio Nacional con los secretarios de Estado y el Presidente, y ésta fuera creíble, no sólo mostrar villanos. Lograrlo fue complicado, finalizó Hernán.